Reseña de la novela Seda roja de Qiu Xiaolong

Reseña de la novela ‘Seda roja’, de Qiu Xiaolong

El viejo capataz Huang, un antiguo trabajador modelo, ha salido muy temprano para hacer ejercicio. Pese a su edad, cree que es de las personas que más madruga en Shanghai. Pero esa mañana no será una más, ya que descubre, frente el Instituto de Música, el cadáver de una mujer vestida con un vestido mandarín rojo antiguo, un qipao. Al verlo, sale corriendo y gritando: el asesino que deja a las víctimas vestidas con ese vestido ha vuelto a actuar en un país en el que el comunismo de la era de Mao Zedong, la de los cuencos de hierro (trabajo para toda la vida en la que todos cobran igual) ha dado paso a una visión económica del capitalismo adecuado al llamado socialismo chino.

Seda roja (Ediciones Tusquets, 2010) es la quinta novela de la serie policial del inspector jefe Chen Cao escrita por Qiu Xiaolong. En esta ocasión, el Chen Cao y el subinspector Yu Guangming, al cargo de la bridada de Casos Especiales de la comisaría de Shanghai mientras el inspector está realizando unos estudios universitarios, investigarán quién es el asesino en serie que está cometiendo los crímenes. Con la dificultad de desentrañar sus motivos para dejar los cadáveres donde lo hace y, más importante, por qué los viste de esa forma, pero sin señales de violencia sexual de ningún tipo.

Yu, junto al inspector Liao de la brigada de homicidios -con una rivalidad entre ambos departamentos- y con la continua presión política del camarada Secretario del Partido Li, será quien lidere la investigación de manera oficial. Con elementos claros, como los nervios de Li al ver que hay un asesino que reta al Gobierno dejando los cadáveres en sitios públicos (el Instituto de Música, el Parque del Bund…), pero sin llamarlo asesino en serie por cuestiones políticas, lo que es algo totalmente inaceptable y debe parar inmediatamente antes de que siga matando.

En esta novela, Qiu Xiaolong sigue con los temas habituales de toda la saga -podemos valorar hasta qué punto es demasiado repetitivo y cansino estas referencias, una y otra vez-, pero incluye matices nuevos muy importantes. Por ejemplo, continúa el odio social hacia los nuevos ricos llamados «bolsillos llenos», que incluyen tanto a empresarios como a altos cargos del partido que son corruptos; se verán las diferencias económicas y sociales de la época de la dictadura del proletariado y la Revolución Cultural con la política de mediados de 1990 llevada a cabo por Deng Xiaoping, en la que da igual que el gato sea blanco o negro, mientras cace ratones. Y la Revolución Cultural mencionada sigue haciendo sangrar viejas heridas en toda la sociedad china, en la que los antiguos vigilantes de las brigadas vecinales han perdido mucho poder o todo, pero siguen siendo fuente de información para conocer el entorno de las víctimas.

Sin embargo, además de las continuas referencias poéticas y confucianas, la novela Seda roja introduce en la saga del inspector jefe Chen Cao elementos nuevos. Con una traducción al español por parte de Victoria Ordóñez Diví, vemos la clara evolución en la vida sexual de los ciudadanos en China. Ahora, es vox populi que en locales como baños o karaokes, las jóvenes se prostituyen como parte oculta del negocio, pero se hace la vista gorda. Una situación muy diferente a la de 1991, año en el que se ambienta Muerte de una heroína roja, cuando el sexo era un tema mucho más tabú.

Y todos estos elementos (la Revolución Cultural, la corrupción política y el sexo) serán parte fundamental de la trama de Seda roja. Con Chen Cao casi fuera de juego, con tanto estrés que sufre desmayos y por eso el empresario Gu Haiguang le paga unos días de vacaciones en un hotel alejado de Shanghai, el subinspector Yu será el líder del caso a ojos de la comisaría. Con cierta ayuda de su mujer, Peiqin, debido a que las jóvenes asesinadas solo visten un qipao rojo, un vestido mandarín que tradicionalmente, décadas atrás, se relacionaba con la burguesía decadente, en contra de los ideales del comunismo chino. Ella tendrá su parte, su papel, de manera paralela y anónima.

La trama de la novela Seda roja de Qiu Xiaolong de los asesinatos tendrá un fuerte trasfondo psicológico, algo importante debido a que en China no se habla de problemas mentales, las enfermedades psiquiátricas no existen. Y ese argumento se mezclará con las investigaciones literarias de Chen Cao, que trata de escribir un trabajo para la universidad sobre la demonización de las mujeres en la literatura china y las contradicciones de las relaciones amorosas. En esta quinta novela de la saga, veremos cómo de nuevo la literatura ayuda a Chen Cao de maneras que el subinspector Yu no es capaz de entender, como sí lo haría su mujer Peiqin, que al contrario que en novelas como El caso de las dos ciudades, tendrá menos trato directo con el inspector jefe y poeta.

Si en el resto de novelas de la saga (como Cuando el rojo es negro, que trata la evolución política de China con la diferencia de colores de las personas según sea su actividad económica y política), además, había una modalidad coral de personajes, en este caso se repite, con intervenciones de las comunidades vecinales, de protagonistas secundarios como Nube Blanca (la pequeña secretaria o xiaomi del inspector jefe Chen Cao), el Viejo Cazador (padre de Yu) o el Chino de Ultramar Lu, propietario del restaurante El Suburbio de Moscú. Todos ellos pondrán su grano de arena para saber quién es el asesino en serie, el primero que sucede en Shanghai.

Un caso que se mezclará, además de con las investigaciones literarias del inspector jefe, con un caso que le proponen: investigar a Jia Ming, un abogado que lucha por destapar un caso de corrupción urbanística contra el camarada Peng en un juicio que se va a celebrar ponto. Esto se produce en un momento en el que China quiere dejar atrás los tiempos en los que decenas de familias vivían juntas en casas shikumen -como le sucedía Yu y Peiqin, precisamente, para avanzar hacia la existencia de bloques de edificios con muchas más viviendas. Y en novelas anteriores ya se ha visto cómo incluso hay altos cargos que ven la corrupción como signo de la evolución económica del país. En la saga de Qiu Xiaolong, otro tema recurrente y bien plasmado en esta, es hasta qué punto el régimen comunista es corrupto o lucha de verdad contra los altos cargos y los hijos de cuadros superiores que se enriquecen de manera ilegal, aumentando la brecha entre ricos y podres.

La investigación policial de la novela Seda roja, con los cambios económicos y políticos en China de fondo, será lenta, como las del resto de novelas. Y salpimentada con muchos detalles de la vida social y económica en Shanghai, así como con un potente componente gastronómico. Especialmente duro en cuestiones como la preparación de platos con animales vivos como tortugas, serpientes o incluso monos (los sesos de mono vivo se comen mientras el animal grita de dolor porque le cortan el cráneo en la propia mesa). Platos demasiado crueles para el gourmet Chen Cao, que sigue en buena posición para ascender escalafones, pero con una relación mucho más distante con el camarada Secretario del Partido Li en comparación con las primeras novelas de la saga.

Con todo ello, la narrativa, el estilo en tercera persona y las descripciones de Qiu Xiaolong vuelven a hacer de esta novela, Seda roja, un gran libro, con mucho calado. No sólo con una manera de abrir la sociedad y la corrupción del Partido Comunista Chino con un bisturí, sino para escribir tramas policiales atractivas, que enganchan. Pero siempre con el contrapeso que supone la política y las decisiones del Partido frente a la libertad de movimientos para investigar por parte de Chen Cao y Yu Guangming. Eso sí, esta falta de libertad con imposiciones claras desde arriba se percibe menos que en libros anteriores de la serie. Y los temas del trasfondo se van añadiendo uno tras otro, de manera algo repetitivo, como en una fuga musical, como una bola de nieve que va creciendo más y más, tanto a nivel policial como personal en la vida de Chen Cao.

Ahora, con una gran importancia otorgada al análisis psicológico del asesino en serie: ¿por qué desnuda a las víctimas, las viste con un qipao rojo con las vestiduras y los botones rasgados, de un estilo antiguo y pasado de moda, pero no hay signos de violencia sexual? La investigación extraoficial del inspector jefe Chen Cao, junto a la oficial del subinspector Yu Guangming, dará luz al caso, como siempre. Ahora con connotaciones también diferentes al tener protagonismo otros agentes policiales, como la joven agente Hong, que se involucra mucho en el caso.

Con todo ello, para acabar esta reseña de la novela Seda roja de Qiu Xialong, cabe decir que mezcla a la perfección la trama policial con la personal de las vidas Yu y Peiqin, y de Chen Cao (con su madre cada vez más mayor y la culpa personal del inspector por no poder cuidarla). Un inspector de policía extraño, poeta, escritor, romántico, pero que no acaba de dar el paso de tener una relación seria con una mujer. Aquí, por ejemplo, se verá la cada vez mayor cercanía con Nube Blanca, pero con el tabú de que ella ha sido y es todavía una chica K (además de acompañar en karaokes a los clientes, posiblemente se acuesta con ellos).

Como decía Confucio, «hay cosas que un hombre debe hacer y hay cosas que un hombre no debe hacer», pero la psicología de Chen Cao, su comportamiento, revela la frustración que siente, sus diversos intereses se agitan, luchan entre sí, y vemos a un inspector de policía frustrado, con sueños, que no sabemos si algún día cumplirá. En Seda roja, vemos sus dudas, su ying y yang internos enfrentados, desequilibrándole, haciéndole sufrir.

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