Reseña de la novela El libro de las ilusiones de Paul Auster

Reseña de la novela ‘El libro de las ilusiones’, de Paul Auster

David Zimmer es un profesor de Literatura en Vermont (Estados Unidos) que es viudo después de que su mujer y sus hijos pequeños murieran en un accidente de avión. En mitad de la década de 1980, está hundido en la soledad y la miseria del alcoholismo, hasta que un día enciende la televisión, ve una película de cine mudo protagonizada por el actor y director Hector Mann, y se ríe. En ese momento, cree que no ha tocado fondo todavía, que hay esperanza para él, por lo que empieza a investigar al actor para acabar escribiendo un ensayo sobre sus doce películas llamado El silencioso mundo de Hector Mann.

El libro de las ilusiones (Anagrama, 2003) es una novela de Paul Auster en la que el escritor, fallecido en abril de 2024, sumerge a los lectores en el profundo mundo de la muerte, la desesperanza, el olvido, el miedo, la vida, el amor, el sexo y la traición. Un cóctel potente que tiene como eje la narración en primera persona, a finales de la década de 1990, el propio David Zimmer, que recuerda cómo era su vida. En el momento en que descubrió al oscuro y misterioso Hector Mann, el profesor comienza una investigación que le hará revivir y viajar por Estados Unidos, Reino Unido y Francia viendo las 12 películas que el actor y director protagonizó en un solo año, en 1928.

Un tiempo después, como un hombre inadaptado social que discute con la que era la mejor amiga de su mujer por estar borracho en una fiesta a la que le invitaron, David Zimmer recibe unas cartas de Frieda Spelling, quien dice ser la mujer de Hector Mann: tras desaparecer misteriosamente al rodar las películas, parece ser que siguió viviendo en Nuevo México, en un rancho. La señora Spelling le invita, tras leer su ensayo, a ir con ellos. Cuando deja de recibir cartas y cree que la historia y la mentira se han acabado, el profesor recibe en su casa la visita de Alma Grund, quien le apunta con una pistola y le obliga a viajar esa misma noche al rancho, aunque finalmente lo harán la mañana siguiente.

Esta novela El libro de las ilusiones de Paul Auster (de quien he escrito reseñas de varias de sus novelas, como 4 3 2 1) es un ejercicio literario muy potente y de gran calidad. Al narrarla en primera persona, conocemos todos los sentimiento de Zimmer, pero, además, nos introduce en el relato del propio ensayo, cuyos fragmentos están en la novela. Asimismo, el propio Auster parece un personaje más (como lo era en la Trilogía de Nueva York), ya que fue traductor esporádico y en este libro David Zimmer recibe el encargo de traducir Memorias de ultratumba de Françoise-René de Chateaubriand.

De esta manera, la novela de Auster juega con los elementos de vida y muerte, soledad y sexo, odio y amor, venganza y perdón, entre sus personajes. Y con grandes paralelismos entre él mismo y el personaje principal, además de entre este y Hector Mann y con el propio Chateaubriand. Porque es una novela que juega con la metaliteratura, como es habitual en las novelas de Paul Auster: David Zimmer es el propio autor del libro que estamos leyendo y, aunque aún vivo, tenemos la impresión de que son las memorias de un muerto como el título de la obra de Chateaubriand. Pero, ¿un muerto renacido o golpeado una y otra vez por las desgracias?

El libro de las ilusiones, igualmente, es un homenaje al cine mudo (que también es un género que el protagonista de 4 3 2 1 tiene en gran estima porque es un enamorado de las películas de El Gordo y el Flaco. Por lo tanto, con una prosa y un estilo exquisitos (que nos llega al español con la traducción realizada por Benito Gómez Ibáñez), Auster escribe una novela sensacional con muchos puntos en común con otros de sus libros: desde teléfonos que no funcionan y acaban llamando a otros destinatarios, hasta la concepción de la vida como una suma de recuerdos incompletos que el cerebro completa a su manera.

Eso es lo que sucede con el pasado de Hector Mann, un misterioso actor y director de cine mudo de quien no se sabe muy bien si es de origen polaco o sudamericano (de Argentina), un seductor dentro y fuera de las pantallas que se ve envuelto en crímenes y entra incluso en el mundo de la prostitución en primera persona. La joven Alma Grund, hija del cámara que rodaba las películas de Mann, será quien recoja la vida del actor y director una biografía. Por eso, necesita de David Zimmer para tener pruebas de que lo que ha escrito es verdad.

En este sentido, es sobresaliente el análisis que hace de los planos, secuencias y argumentos de las películas mudas, con unas descripciones perfectas de películas que en realidad nunca se rodaron: Auster tiene el gran genio de inventarlas y ponerlas sobre el papel por medio del personaje principal, dolorido, exhausto, pero con ganas de revivir por el amor al cine y el amor a una mujer. Y son películas muy profundas y complejas, como la que ven David Zimmer y Alma Grund en el rancho, La vida interior de Martin Frost, que pertenece a la etapa de Mann en Nuevo México y nos deja unas grandes preguntas sobre las que recapacitar: ¿el arte que nadie ve es arte? ¿El cine que no tiene espectadores porque la película se rueda para que nadie la vea, es cine?

En El libro de las ilusiones, Paul Auster no nos regala una novela divertida, sino muy dura y trágica: sexo prostituido, muertes, accidentes aéreos, alcoholismo, mentiras, sueños destruidos, locura… son componentes importantes del libro, que muestra lo mejor (el amor) y lo peor (los crímenes y asesinatos) del ser humano. Y lo hace de manera soberbia, con una historia que tiene un gran argumento y trama, en algo más de 330 páginas en total. Gran parte de la esencia de Auster está en este libro, que es más que recomendable.

Es cierto que en gran medida repite ideas, conceptos… de otras de sus novelas, lo que es habitual cuando se analizan, como sucede con la repetición que en el fondo hay también en novelas de Haruki Murakami de las que he publicado críticas literarias, como La muerte del comendador o 1Q84. Pero también sucede con muchos otros, como José Saramago y obras como El evangelio según Jesucristo o Todos los nombres: los grandes autores no escriben, en muchos casos, libros opuestos sin ninguna relación, sino que acaban construyendo universos con planetas conectados entre ellos y que, de una u otra forma, comparten la misma órbita.

En conclusión, la novela El libro de las ilusiones de Paul Auster es una historia de redención, de intentar superar la muerte de los seres queridos, de reconstrucción de varias vidas con elementos paralelos. Es un libro complejo, duro, no es una lectura de puro entretenimiento, lo cual la dota de una enorme calidad y valor literario y cultural.

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