reseña de la novela Cicatriz, de Juan Gómez-Jurado

Reseña de la novela Cicatriz, de Juan Gómez-Jurado

Simon Sax es un programador que vive en Chicago cuya vida está a punto de cambiar si consigue un inversor para una aplicación que ha desarrollado y que le puede hacer millonario a él y a su socio, el abogado Tom Wilson. Pero en el último momento todo puede torcerse para este inadaptado social, tan incapaz de conocer a una mujer que tuvo que recurrir a una web para conocer a Irina Skorbatjuk, su prometida de origen ucraniano, pelirroja, de ojos tristes y que tiene una cicatriz cruzándole la cara, pero de la que desconoce su origen.

Cicatriz (Ediciones B, 2015), de Juan Gómez-Jurado, es un trhiller en el que se mezclarán de forma explosiva dos mundos completamente opuestos pese a algunas semejanzas. Por un lado, el mundo aburrido y al borde de la indigencia de Simon Sax, que tiene que cuidar de su hermano mayor Arthur, que padece Síndrome de Down. Incapaz de relacionarse con nadie en un ambiente social normal sin que sienta ganas de vomita. Por el otro, el mundo de Irina y su sed de venganza, que la llevará desde un pequeño pueblo de Ucrania hasta Chicago.

Al inicio de la novela, Simon y Tom intentarán conseguir inversor en Infinity, cuyo director es la leyenda Zachary Myers, un trasunto de Mark Zuckerberg (las iniciales de nombre y apellidos están al revés) y Facebook. Myers es un empresario sin apenas escrúpulos, que nunca estrecha la mano, que no tiene piedad y a cuya empresa no le importa demasiado la privacidad de los usuarios. Pero es la última opción de conseguir financiación para LISA, la aplicación de reconocimiento de imágenes que permitirá comprar online en Infinity Shopping a los usuarios que hagan una fotografía de un producto (por ejemplo, las zapatillas que lleve puesta una persona por la calle).

Pero todo se complicará por motivos mucho más graves que las leoninas condiciones del acuerdo que Tom consigue finalmente con Infinity: la empresa invertirá en LISA si consigue un porcentaje mínimo de aciertos en una prueba con mil productos. La aplicación tiene todavía fallos en su código que deben solucionarse, pero eso es algo que puede conseguirse para salvar de la ruina a estos dos socios (quizás se puede decir que el thriller Cicatriz Juan Gómez-Jurado cae en el tópico de que en Estados Unidos todos los emprendedores son pobres o están al borde de la ruina con miles de facturas sin pagar).

Lo que no tiene solución es la muerte, de lo que hay mucho en la novela Cicatriz de Juan Gómez-Jurado, que no solo vuelve a involucrar a una celebridad como personaje como ya hizo en El Paciente, pero esta vez sin que tenga un papel tan tan protagonista en el libro. Sino que suma a esta trama que acaba siendo, realmente, secundaria, una más potente: una historia de venganza contra la mafia rusa asentada en Estados Unidos, así como sucederá en Loba Negra, pero en España.

El caos, la muerte y la venganza llegarán a su máxima expresión en este thriller con el personaje de Irina Skorbatjuk: una niña huérfana que para conseguir su venganza sufrirá un entrenamiento durísimo bajo las estrictas órdenes de un viejo héroe de guerra ruso en Afganistán: El Afgano. Pero la niña, que cruzará sola miles de kilómetros desde su pueblo natal hasta encontrarse con el hombre, sufrirá lo que haga falta para ser una máquina irreductible y saciar su sed de venganza. Por casualidades de la vida, conocerá el paradero de sus enemigos y hará lo posible para llegar a su destino.

Con Cicatriz, Juan Gómez-Jurado plantea una muy buena novela, un muy buen thriller sobre la mafia rusa y los vory v zakone o «ladrones de ley» rusos, entre ellos Boris Moglievich, líder en la ciudad de Chicago. Y contrapone la dureza de este mundo con el de Simon Sax. Un personaje muy parecido al del neurocirujano David Evans, protagonista de la novela El Paciente: un hombre pacífico que acabará envuelto en la violencia de universos paralelos al suyo que desconocía hasta que choca contra ellos, cada uno a su manera. Y es un personaje totalmente contrario a Tom Wilson, una especie de ligón machista que tiene éxito con las mujeres pese a no contar con un físico tan corpulento y llamativo como Sax.

El lado positivo de la novela es, más allá de las casualidades un poco cogidas con pinzas que llevan a Irina a saber dónde están los hombres de los que se quiere vengar, es contraponer estos mundos y psicologías, y aunque caiga en algunos lugares comunes, mostrar cómo a contrarreloj la inversión de Infinity es la última posibilidad que tiene Simon Sax de ganar dinero con LISA. Y aquí un pequeño error que comete el autor: poner en boca de un estadounidense como Sax que LISA son unas siglas en inglés, lo cual carece de sentido, porque ningún español dice que la OTAN son siglas en español ni ningún hablante en inglés dice que NATO son siglas en inglés.

También es interesante la historia de venganza de Irina, pero una novela basada en cómo una persona pasará años preparándose para una venganza no es nada novedoso en literatura, eso sí. Aunque más allá de esto, Cicatriz de Juan Gómez-Jurado peca de algunos errores narrativos que son comunes en el resto de sus novelas de las que he escrito una crítica en mi web. A saber: cualquier situación de peligro se resuelve de manera poco creíble, este es un punto en el que sinceramente creo que Gómez-Jurado no acaba de tener toda la destreza para hacerlo de la mejor manera posible en cuanto a naturalidad y credibilidad (incluso la ciencia ficción debe ser natural y creíble para que el lector no sienta que le engañan con trucos fáciles o que hagan ver que el escritor o la escritora no se complica la vida).

Y este es un punto en común con el resto de sus novelas que he leído, como la mencionada El Paciente, como Loba Negra o como Reina Roja. Si bien en comparación con estas dos, Juan Gómez-Jurado no llega en Cicatriz y El Paciente, anteriores en el tiempo, al grado menor de meticulosidad narrativa a nivel de cómo son las leyes de la física al narrar asesinatos o muertes, en todos estos thrillers hay semejanzas en aspectos que restan valor. La credibilidad de una narración se basa en ser meticulosos y creíbles con todos los peligros y con todas las situaciones de riesgo, lo contrario lleva a resolver de manera sencilla lo que es complejo cuando más le conviene al escritor.

Con Cicatriz, Juan Gómez-Jurado vuelve a caer en el error de tener una trama interesante (quizás más floja, débil y predecible en El Paciente), pero bajar el listón en la resolución de los conflictos y situaciones de riesgo mortal para los personajes protagonistas. Porque no se puede negar que el trasfondo de sus novelas no lo sea. Al contrario, son cuestiones que abarcan temas de ética, de moral, de contraposición del dinero frente a la humanidad, de cómo cualquier individuo puede verse expuesto a situaciones de riesgo y cómo nos sorprenderíamos de cómo podemos reaccionar. Sin embargo, una y otra vez hay cierto patrón repetitivo en sus novelas, que se aprecian, por ejemplo, al leer todos los libros de esta saga.

Esto significa que hay elementos comunes a ellas que creo que se repiten en exceso y no porque haya un entramado que las relaciona, un punto del que no voy a tratar más porque debe ser el lector quien descubra los nexos en común de los que no se puede hablar en una crítica literaria para no fastidiar la lectura. Un ejemplo es lo dicho, cómo muere quien muere y cómo vive quien vive. Y otro es, cómo formando parte de una trama conjunta, de una especie de saga pero no a la manera tradicional, hay algunos personajes que se presentan como si fuera la primera vez que se habla de ellos, en lugar de mostrar la evolución de cómo fueron y cómo son después.

Mucho más no puedo decir a este respecto, ya que esta es una visión crítica obtenida por la lectura de cada uno de estos libros. Lo que sí se puede decir es que en todas estas novelas de Juan Gómez-Jurado, las niñas y las mujeres (Irina, Kate Robson, Antonia Scott o Lola Moreno) son los personajes más fuertes y se sobreponen a cualquier dificultad. Por lo que es imposible no reconocer el fuerte componente de novelas feministas a todas ellas. Y la relación de todas las novelas de esta trama, sus puntos de unión, tendrá que verla cada lector porque vistas en global, no tiene una relación entre sí típica de cualquier saga literaria que nos venga a la mente.

En resumen: en este thriller, Cicatriz, Juan Gómez-Jurado comete varios aciertos, pero también varios fallos, como se ha mencionado. Con lo cual, la novela tiene valor e interés, por un lado, con un buen argumento, aunque poco creíble o poco realista en algunos sentidos. Y por el otro, los patrones reiterativos / repetitivos y que valoro como errores que he mencionado por encima, sin querer hablar más de la cuenta para no destapar nada al lector de las reseñas que no haya leído previamente los libros. Lo que sí me atrevo a comentar es que detecto algunas lagunas demasiado grandes y llamativas en el hilo conductor de todas ellas, basadas en dos posibles razones: o error al escribirlas o estrategia para vender más, lo cual es un fallo porque, como he dicho en otras reseñas, aunque no sean autoconclusivas, hay aspectos vitales que como quedan abiertos y no se resuelven, quedan tan en el aire que no tienen sentido.

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