reseña de la novela Visado para Shanghai de Qiu Xiaolong

Reseña de la novela ‘Visado para Shanghai’, de Qiu Xiaolong

Un cadáver aparece a primera hora de la mañana el Parque del Bund, con numerosas heridas de hacha. No se sabe cómo ha podido llegar hasta allí, pero todo parece indicar que ha sido después del cierre del parque, que está siempre vigilado. El inspector jefe Chen Cao acude al lugar de los hechos y quiere investigar la muerte, pero el secretario del Partido Li le tiene preparada otra misión: agasajar a la inspectora de policía del Departamento de Justicia de Estados Unidos Catherine Rohn mientras viaja a Shanghai para llevar a su país a Wen, la mujer de Feng, un testigo chino contra la inmigración ilegal que llega a Norteamérica.

Visado para Shanghai (Editorial Almuzara, 2007) es la segunda novela policial de Qiu Xiaolong protagonizada por el inspector jefe Chen Cao y traslada al lector al año 1991, el siguiente en el que transcurre el inicio de la saga, Muerte de una heroína roja. Y si en la primera la carga política era muy alta en relación con el caso policial del asesinato de la trabajadora modelo de rango nacional Gua Hongying, en la segunda esta carga aumenta con la colaboración de la Policía de Shanghái con la policía de Estados Unidos.

El inspector jefe Chen deberá hacerse cargo de que la visita de la inspectora Rohn sea agradable, en la medida de lo posible, ya que ella no querrá ser una turista más, sino investigar el paradero de Wen, que ha desaparecido unas semanas antes del plazo que tenía para volar a Estados Unidos. De esta manera, con una narrativa elegante y salpicada de muchas referencias poéticas y citas de Mao, el estilo de Xiaolong, esta novela tiene varias capas que hay que analizar.

En Visado para Shanghai, Qui Xiaolong muestra las fuerzas que tiran en direcciones contradictorias del inspector jefe Chen Cao en compañía de la inspectora Rohn, con la que pronto tendrá una relación amistosa más allá del caso, con las desconfianzas mutuas iniciales. Mientras, el ayudante de Chen, el camarada inspector Yu Guangming, unos años mayor pero con menos grado por el ascenso del inspector jefe debido a las políticas de nuevos cuadros de Deng Xiaoping, investigará por su cuenta y en paralelo. Todos ellos sufrirán los peligros de la investigación, ya que las tríadas chinas como los Hachas Voladores estarán a su alrededor.

Como continuación de Muerte de una heroína roja, ahora la trama de la novela Visado para Shanghai puede ser un poco repetitiva en lo que tiene que ver con la presentación de los personajes, ya que Xiaolong insiste, en su narración, en las facilidades del comité de Vivienda dadas al inspector jefe Chen para tener vivienda propia, mientras el inspector Yu vive con su mujer Peiqin y su hijio Qinqin en un piso de habitaciones compartidas con su padre el Viejo Cazador y otras familias. Pero más allá de eso, la trama es una continuación con nexos en común habituales en una saga.

El inspector jefe Chen Cao deberá proteger a la inspectora Rohn mientras viajan por China y tiene cuidado con no mostrarle la cara negativa del país, porque como en la primera novela, la política tiene más poder que la actividad policial al uso. Con el secretario del partido Li dándole recomendaciones más políticas que policiales. los dos inspectores de países enemigos, pero más cercanos que Rusia y Estados Unidos, la investigación policial se mezclará con el turismo, ya que los dos irán a lugares turísticos, comerán en restaurantes e irán de compras por barrios donde se venden productos que son copias ilegales o falsificaciones.

Visado para Shanghai, de esta manera, sigue una narración muy impregnada de política, de poesía y de citas de Mao Zedong -gran protagonista, con su vida pública y privada, de la novela El caso Mao de esta misma saga-, en una mezcla de coctelera literaria que la hace muy atractiva. En un recorrido por la China pobre, alejada de las grandes mansiones de los Hijos de Cuadros Superiores como en la primera -relacionada con el mundo de la prostitución y los contrastes de riqueza en el país-, conocemos las problemáticas políticas que suponen la violencia de las tríadas, sus conexiones con la policía de Fujian o Shanghai, y su influencia o extorsiones con empresarios de karaokes en los que hay más actividades ocultas que la música, como la del empresario Gu Haiguang, propietario del Dynasty Karaoke Club de la calle Shanxi.

Porque las ramificaciones de la novela Visado para Shanghai de Qiu Xiaolong son muchas, con una radiografía de la sociedad china de comienzos de la década de 1990. Ha pasado algo más de un año, casi dos, desde los disturbios de la plaza de Tiananmen (1989); Deng Xiaoping promueve el aperturismo económico y que los chinos puedan ser empresarios y prosperar económicamente; y los chinos siguen con sus estigmas internos, como generaciones de parejas o adultos que fueron en décadas anteriores jóvenes reeducados: jóvenes con estudios que vivían en las ciudades a los que Mao envió a ser reeducados por campesinos en zonas rurales. Como lo fueron el inspector Yu y su esposa Peiqin, y como lo fue la propia Wen, a la que la inspectora Rohn busca con ahínco.

Eso sí, la trama policial se ve envuelta de cierto romanticismo, a la par de por una trama interna dura de violencia, además de la propia de las tríadas chinas y su poder creciente en ciudades como Shanghai. Porque a pesar de que su principal labor en Shanghai es conseguir que Wen se reúna en un programa de protección de testigos como Feng, la realidad es que la inspectora Rohn no pierde la oportunidad de conocer en profundidad cómo es la china real, haciendo fotos de los lugares a donde va; haciendo compras en compañía del inspector jefe Chen Cao; o paseando por jardines como los de la ciudad de Suzhou.

La complejidad de la trama es notable, así como la propia resolución del caso, por inspiración de los múltiples conocimientos del inspector jefe Chen, un joven policía con mucha proyección de futuro, como recogen los informes de los servicios policiales de Estados Unidos que la inspectora Rohn recibe en el Peace Hotel de Shanghai, donde está alojada. Y desde bien pronto, la función de guía turístico del inspector irá más allá por no poder evitar que la inspectora haga trabajo de campo. Como ya sucedió en la primera novela de la saga, los conocimientos del inspector jefe acerca de la cultura occidental y de Estados Unidos, que décadas atrás le habrían provocado castigos, ahora le serán más que útiles para los fines políticos en los que siempre siempre el camarada Secretario del Partido Li.

En este aspecto, para concluir esta reseña de la novela Visado para Shanghai de Qiu Xiaolong, hay que mencionar que esta novela policial y la saga tiene en el seno de la trama las diferencias desde las que se enfocan los casos policiales, también propias de novelas policiales españolas: los policías y agentes que resuelven los casos tienen una doble presión de hacer frente a un crimen o asesinato y, al mismo tiempo, la de seguir los designios más políticos que policiales de sus superiores. Y en ese equilibrio se maneja el inspector jefe Chen Cao: la resolución de la investigación con más o menos libertad dentro de los estrechos márgenes que deja la China comunista y la vigilancia, de nuevo, de Seguridad Interna sobre su cabeza; y los peligros que tiene conseguir adentrarse en el mundo de la inmigración ilegal y las tríadas chinas mientras tiene el deber de proteger a la inspectora Rohn.

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