reseña de la novela Quijote de Salman Rushdie

Reseña de la novela ‘Quijote’, de Salman Rushdie

Un viajante indio que vivía en Estados Unidos y trabajaba para la empresa farmacéutica Productos Farmacéuticos Smile (PFS) está obsesionado con la televisión, las redes sociales y las plataformas de streaming, hasta el punto de que su realidad es la ficción de otros. Un día, llevado por la locura, conoce a su Dulcinea particular, Salma R., una ex actriz hindú que se ha convertido en la principal competidora de Oprah en la televisión estadounidense, y comienza a escribirle cartas de amor que firma como Quijote. A partir de ahí, comenzará su viaje por siete valles acompañado del hijo creado por su mente, Sancho.

Quijote (Seix Barral, 2020) es una novela del escritor Salman Rushdie, británico-estadounidense de origen indio, y supone no sólo un homenaje a El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha de Miguel de Cervantes, sino todo un ejercicio soberbio de literatura, metaliteratura, sátira y crítica social de los tiempos actuales. Porque con esta novela, el autor trata de denunciar todo aquello que vivimos en la actualidad y que, por medio de la visión de Sam DuChamp, apodo del escritor mediocre que crea a Quijote en su último libro, disecciona un mundo de hipocresía, de dolor, de violencia, de racismo, de conspiranoicos… un mundo en el que parece que el amor es una locura.

A lo largo de toda la novela, Rushdie plantea diversas cuestiones en una novela dentro de una novela, a modo de muñecas rusas o diversas capas. Como los sueños dentro de los sueños de la película Origen. Y lo hace, con una meticulosidad y brillantez exquisitas. El propio Rushdie se convierte en el anónimo escritor de novelas de espías de poco éxito que quiere escribir una nueva novela, en la que parece que el propio Sancho, como creación de la mente humana de Quijote, toma vida independiente y se rebela contra su creador, parece ser tomado de la realidad y suena a trasunto de la Inteligencia Artificial y de los riesgos que hay de que escape al control de las personas que la han creado. Como si fuesen Nietzsche afirmando que Dios ha muerto.

La novela Quijote de Salman Rushdie plantea cuestiones muy complejas, como sucede con cualquier novela distópica o de ciencia ficción que realmente sea buena. Mezcla de sátira, costumbrismo y ciencia ficción, nos adentra en una realidad en la que el fentanilo está destruyendo Estados Unidos (un país que lleva muchas décadas autodestruyéndose por el consumo de drogas en todas las escalas sociales) y en la que hasta las personas que amamos, sobre todo si son desconocidas, tienen secretos ocultos, vidas secretas, traumas vitales y mochilas que pesan demasiado. Y es verdad que para muchos el amor puede ser la única salvación en esta vida en la que hay el mismo final escrito para todos, ¿pero qué pasa cuando el amor es ciego e impulsivo, cuando la razón tampoco tiene vela en ese entierro?

Salman Rushdie es el escritor perfecto para hablar de un mundo irracional, de un mundo movido por la violencia: víctima del islamismo radical por la fatwa dictada por el ayatolá Jomeini en 1989 ordenando su asesinato por la publicación de la novela Los versos satánicos (hay una referencia muy clara a esta novela en Quijote) y que con tanto humor es parte de la comedia Curb your enthusiasm de Larry David. Nacido en Mumbai, como los protagonistas de este libro del que publico esta reseña, está en todos sus personajes y no está en ninguno de ellos. Porque él mismo puede ser Sam DuChamp, como también puede ser Quijote como, por el propio nombre, es Salma R., Dulcinea, la única razón para vivir que tiene Quijote. De hecho, entre el Reino Unido y Estados Unidos transcurre la novela y la novela dentro de la novela (Rushdie es británico-estadounidense).

¿Qué hace tan magistral a la novela Quijote de Salman Rushdie? No únicamente su estilo narrativo, la división en dos tramas (la del escritor mediocre y su Quijote, que acaban mezclándose de manera espectacular) de la historia. Y tampoco simplemente (si se puede utilizar este término) la radiografía que hace de la vida actual, tan deshumanizada. Rushdie traspasa todas las paredes posibles entre literatura y realidad, entre ficción y realidad, recordando al estilo de los escritores del realismo mágico. Y también a autores contemporáneos como Haruki Murakami y la manera en la que la propio ficción de la literatura hace que el mundo real cambie, como sucede en la novela 1Q84. Incluso la presencia de un agente japonésamericano del Gobierno llamado (o que se hace llamar en su primer contacto) Lance Makioka, recuerda a Murakami.

La maestría de Rushdie no está en ir juntando todas las piezas del puzle, como la explicación de los paralelismos en las historias de Sam DuChamp (también llamado Hermano o Autor) con Quijote: su origen, sus problemas familiares con sus respectivas hermanas, el lugar de nacimiento y los problemas que tienen con sus hijos adolescentes, etc.. Ni tampoco en un repaso por lo más granado de la cultura popular estadounidense del siglo XXI.

En la novela Quijote, Salman Rushdie crea un Don Quijote moderno, pero no cae en el simplismo: es una novela grandiosa, perfecta, que se deja pocos aspectos importantes de la cultura, la tecnología, la política, el arte o el entretenimiento sin tocar. Claro que es imposible abarcarlo todo, pero ni Cervantes podía ni Rushdie puede en un único libro. Ambos, sin embargo (el segundo inspirado en el primero) consiguen analizar lo mejor y lo peor de sus sociedades. Porque la desde la violencia racista y de las armas a la drogadicción, pasando por el desarraigo y la pérdida de la identidad, el libro se adentra en cuestiones complejas, de las que hacen que cualquier sistema o Estado se desvanezca.

Rushdie, eso sí, no se limita sólo al costumbrismo, sino que va más allá con el aspecto distópico o de ciencia ficción: la aniquilación o la destrucción de la moral, la ética y la convivencia va un paso más allá y deriva en la propia destrucción del planeta. ¿Y cuál es la solución? Un extraño y excéntrico científico, también de origen indio/hindú llamado Evel Cent, parece que tiene la solución: la migración a otro planeta a través de una especie de portal, con un proyecto hacia otros planetas del multiverso NEXT y que, por ejemplo, es la base de la película Interestellar: el la vida en el planeta se agota, el mundo está a punto de llegar a su fin, como si de una pesadilla se tratase, y sólo una parte de la Humanidad podrá salvarse.

En definitiva, la novela Quijote de Salman Rushdie (que en agosto de 2022 sufrió un apuñalamiento antes de dar una conferencia en Nueva York, del que ha salido vivo) es de una calidad excelente, al alcance sólo de intelectuales tocados por la varita de la creatividad y una visión literatura y del mundo que no es para nada normal: desde la estructura de la novela hasta el fondo, desde la psicología de los personajes hasta el análisis de la sociedad actual, desde la narrativa hasta la metaliteratura y la mezcla de ficción y realidad a varios niveles, estamos ante un libro soberbio.

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