reseña de la novela Lejos del corazón de Silva

Reseña de la novela ‘Lejos del corazón’, de Lorenzo Silva

Es difícil que alguien pueda estropearle al subteniente Rubén Bevilacqua el día en que su hijo jura bandera y entra «en la empresa», como se llama a la Guardia Civil, en compañía de su madre, su exmujer y el nuevo novio de ella. Pero la sargento Virginia Chamorro, a pesar de que sabe la importancia del momento, pese a que ingresar en la Guardia Civil no es lo que desea para su hijo, le llama porque tiene una noticia: deben ir a Algeciras, al Campo de Gibraltar, porque un informático de 25 años llamado Crístofer González ha sido secuestrado, la familia ha pagado un gran rescate y los secuestradores no le han liberado aún varios días después.

Ese es el punto de partida de Lejos del corazón (Ed. Destino, 2018), el decimoprimer libro (novena novela, más dos libros de relatos) de la saga Bevilacqua y Chamorro de Lorenzo Silva. Así que Bevilacqua, que supera la cincuentena, debe viajar con Chamorro al sur, a esa frontera tan desconocida de España con Marruecos en el Estrecho de Gibraltar, para resolver un caso complejo. Y no lo será, como sabrá el lector que lea el libro, simplemente porque hay que liberar a un supuesto delincuente que tiene sus cuentas pendientes con la Justicia. Al fin y al cabo, aunque fuera culpable, si es víctima de un delito, merece Justicia y ser liberado.

Acompañados de su equipo ya plenamente formado por la cabo primero Salgado y el agente Arnau más la guardia Lucía, con la ayuda de los compañeros guardias civiles y policías de Algeciras, se pondrán manos a la obra. Y se internarán, haciendo que los lectores lo hagan con ellos, en el tan oscuro, desconocido y complicado mundo de las criptomonedas. En este punto, como con la documentación del resto de casos y los procedimientos policiales y judiciales, Lorenzo Silva demuestra su gran valía como escritor con muchos datos y explicaciones en boca de los expertos informáticos. Aunque posiblemente esa sea precisamente, como contra, la parte un poco más pesada y lenta de la novela.

Porque Lejos del corazón, como saben todos los lectores de Lorenzo Silva como autor de novela policial, es un libro muy bien estructurado y en lo que a la investigación se refiere, perfectamente delineado. Una investigación de un delito en España no es algo rápido en la que un policía o un guardia civil se ponga el mundo por montera, los procedimientos deben ir perfectamente explicados y detallados para que los jueces o juezas que llevan los casos permitan a los cuerpos policiales ir actuando. Y ahí no hay un pero en esta novela ni en el resto de la saga Bevilacqua y Chamorro.

Pero quizás podríamos poner un ligero «pero» en las fases en las que el libro se pone más farragoso para el lector: los detalles de todo el mundo de cómo funcionan las criptomonedas y los negocios que hace con ellas Crístofer González. Eso sí, es una parte necesario para comprender el todo. La víctima, que es un joven veinteañero que vive a lo grande con una empresa en una vivienda de lujo con el peñón de Gibraltar justo enfrente. Con pocas personas a su cargo, además de su socio, Sebastián, pero a los que paga incluso 5.000 euros al mes. Un negocio muy rentable el que tiene, pero con un pasado y presente muy oscuro.

Lejos del corazón, como el resto de libros de la saga, continúa siendo un retrato de la sociedad española o de, al menos, diferentes partes o segmentos de ella. En este caso tenemos a unos jóvenes que ven una mina de oro, nunca mejor dicho, en la minería de datos y en las apps informáticas, sobre todo si se les puede dar un uso fraudulento. Se dice que la avaricia rompe el saco, en este caso la avaricia rompe los monederos virtuales. El caso es que la investigación será lenta, hay pocos hilos de los que tirar porque no hay ni rastro de Crístofer y habrá más complicaciones durante el transcurso de la historia.

Una historia que como en las novelas anteriores (la última con reseña en este blog es Donde los escorpiones, ambientada en Afganistán), tiene dos niveles. Uno, el puramente policial, con las colaboraciones entre cuerpos policiales que de vez en cuando se dan y aquí investigando en el mundo de la informática y el tráfico de drogas. Otro, el sociológico, que apunta a cómo la inteligencia, la juventud, la avaricia, la sensación de no hacer nada malo porque en el ciberespacio nadie sale dañado físicamente y la búsqueda de ganar dinero fácil son una muy mala combinación, pero tan actual, como le dice el teniente coronel Pereira a Bevilacqua, está a la orden del día. Tanto, que requerirá unidades especiales en ciberdelincuencia relacionada con criptomonedas (tan de moda ahora los tokens y los NFTs en 2022).

Y un tercero, en perfecta combinación con los dos primeros, que es la vida personal de Bevilacqua y Chamorro. Porque la novela Lejos del corazón no habla simplemente de un caso en lugar lejano dentro del propio país, donde la riqueza y lujo de lugares como Sotogrande es tan lejana a la tan cercana pobreza de muchos marroquíes. Habla de mucho más, mostrando en conjunto, dado que esta es la penúltima novela de la saga Bevilacqua y Chamorro hasta ahora, la genial evolución de todos los libros y de las relaciones laboral y personal del ahora subteniente y la sargento, desde su primera misión en El lejano país de los estanques, cuando vieron sus cuerpos desnudos como parte de aquella investigación, mientras que ahora ven desnudas sus almas en una mirada, que es mucho más profundo.

Los dos están siempre al pie del cañón en el trabajo, sacrificándose en una lucha del bien contra el mal que por mucho que lo intenten, siempre ganará el mal porque hay más que bien. Y sobre todo con la preocupante lejanía existente en el ciberespacio entre delincuente y víctima, porque parece que no hay consecuencias reales de los actos. La pareja de la UCO de la Guardia Civil está lejos del corazón, lejos del amor, porque Bevilacqua tras su divorcio no tiene una relación estable, tampoco sabe lo que tiene ahora con la jueza Carolina Perea (la conocimos solo en conversaciones telefónicas con Bevilacqua en La reina sin espejo y así seguimos).

Y ahí radica uno de los grandes aciertos de la saga, más allá de que durante 20 años ha retratado España en los aspectos más sangrantes en los lugares donde no queremos mirar: Bevilacqua y Chamorro están, como se titula la novela, lejos del corazón, pero del resto del mundo quitando a su familia más cercana. Aunque lo que sabemos los lectores es que aunque sus parejas más o menos estables solo son nombres y no les «veamos» en los libros, la verdadera cercanía y que les hace estar mucho más cercanos al amor, aunque no sea sexual, es la que tienen ellos dos (imagine el lector/lectora a ambos en el coche escuchando Lontano dagli occhi y que diga si no se le pone la piel de gallina como mínimo).

Y hablando de aspectos de la vida de los personajes que en Lejos del corazón están lejanos, esas parejas no fructíferas de Bevilacqua y Chamorro, merece una mención especial un aspecto interesante de los libros. En este viaje, en la comandancia de Algeciras, el subteniente volverá a coincidir con un viejo amigo en su etapa en la lucha contra ETA en el País Vasco, el capitán Leandro Álamo, alias El Moro (a Bevilacqua lo llama Gardelito por su origen uruguayo, polémica aparte sobre el origen argentino o uruguayo de Carlos Gardel). Precisamente ahí hay un punto curioso de la saga:

En toda ella no sé si en algún momento se nombra a la banda terrorista como tal o solo se usan tópicos, circunloquios, alusiones con segundas o especies de eufemismos. Y realmente creo que es digno de mención, una pregunta que es posible que otros lectores de la saga también se hayan hecho si se han parado a pensar en este detalle. Y no es que Lorenzo Silva se prive, ni mucho menos, de hurgar en la herida y tener cabida en sus novelas temas espinosos. Que para eso la novela negra y policial es muy útil: para pegarnos un puñetazo en la cara y otro en el estómago mostrándonos el mal que habita entre nosotros, aunque no lo queramos ver, aunque la Línea de la Concepción, Algeciras y las «mulas» de Gibraltar queden muy lejos para el resto de España.

Así que, para acabar esta reseña de la novela Lejos del corazón, undécimo libro de la saga Bevilacqua y Chamorro de Lorenzo Silva, podría decir que la investigación policial será una vez más impecable, con un trabajo en equipo ya cuajado, con Arnau cada vez más cerca a los ojos del subteniente de convertirse en el futuro en su sustituto, si no lo es la propia Chamorro que lógicamente lo merece más por galones. En lo sociológico, gran retrato de la delincuencia más silenciosa, que no se basa en tiros, sino en la tecnología sobre todo más allá del narcotráfico. Y en lo personal, se vislumbra el horizonte del hijo de Bevilacqua en la Guardia Civil y quién sabe si la eterna pareja laboral se convertirá en amorosa.

Tal vez en El mal de Corcira, la siguiente novela, del 2020, tendremos respuesta. O no. Lo que está claro es que la combinación perfecta de radiografía de la sociedad española y evolución psicológica de los personajes llegó a un punto de inflexión en La marca del meridiano, en el que veíamos a Bevilacqua partido en dos como si fuera España. Y aquí, en Lejos del corazón, vemos cómo tal vez su corazón, el del ahora subteniente, se perdió mucho tiempo atrás y no se sabe en cuál de las dos mitades ha quedado. Y si podrá o quiere recuperarlo en algún momento.

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