Reseña de la novela El Evangelio según Jesucristo de José Saramago

Reseña de la novela ‘El Evangelio según Jesucristo’, de José Saramago

Un hombre está crucificado en el centro de un cuadro, con varios personajes a su alrededor, todos ellos llorando su muerte. La del hombre de 33 años que se sacrificó para redimir a la Humanidad de todos sus pecados. Ese es, casi, el final de la historia que todos conocemos, pero, ¿qué ocurre si la historia de Cristo se nos contara de una manera más mundana, desde el punto de vista de una persona insegura, con miedos y deseos sexuales alejados de la doctrina católica y del llamado Hijo de Dios?

El Evangelio según Jesucristo, de José Saramago, es precisamente esto, la historia de la vida de Cristo desde el punto de vista del protagonista, contada con el humor, la ironía, el sarcasmo y la provocación características del Premio Nobel de Literatura 1998. Porque esta novela (¿se puede definir como novela o es realmente el Evangelio más fiel jamás escrito?) tiene todos los componentes para ser una obra de la literatura universal inolvidable.

Desde el nacimiento hasta la muerte de Cristo, Saramago plantea una visión que coincide con la versión oficial, pero que en muchos aspectos no la relata así. Desde la simiente de Cristo mezclada con la de José cuando hace el amor con la adolescente María y queda embarazada, hasta las palabras de Jesús en la cruz diferentes a la doctrina oficial, este texto es una revolución, una provocación. Como lo es la relación sentimental de Jesús de Nazaret y María de Magdala, una prostituta que deja la prostitución enamorada de Jesús y que, al contrario de lo que ocurre con el resto de mujeres (como la propia madre de Cristo), sí opina, sí tiene su punto de vista sobre la realidad y sí tiene el poder de aconsejarle.

Enfrentarse a la lectura de El Evangelio según Jesucristo es adentrarnos en una lectura compleja y diferente a lo que es habitual en el género novela. Pero no por la temática, sino por el estilo literario de José Saramago: su estilo es único y peculiar, su manera de puntuar las frases, escaseando los puntos e integrando los diálogos de los personas en los mismos párrafos, separándolos con comas. El escritor/a nos obliga a leer como quiere que lo hagamos, y las novelas de Saramago nos obligan mucho, pero son apasionantes e irrepetibles. En la actualidad, autores como Paul Auster en novelas como 4, 3, 2, 1, son también de este corte.

José Saramago rompe todos los moldes de la literatura y con El Evangelio según Jesucristo llega a la herejía y al exilio simbólico (abandonó Portugal para vivir en Lanzarote). Y seguramente sea sea un motivo para más apreciar esta obra, para adorarla como lectores. Pero es que la visión que aporta es tan bella como dura. Los diálogos de Jesús con Dios son maravillosos, ni qué decir tiene la profundidad que tiene la conversación entre Dios, Cristo y el Diablo durante 40 días. Ese Diablo tentador, ese Diablo pastor que hace que Cristo, como pastor de un rebaño de fieles, sea Dios, Hombre y Diablo. Pero también, por nacer de la simiente divina mezclada con la humana, podemos definirlo como un semidiós de los que pueblan la mitología griega y romana.

Saramago revoluciona la literatura con esta novela, cambia de forma radical la historia de Cristo, su origen y su vida familiar. Encontramos en este libro una relación complicada con sus padres, sobre todo a raíz del descubrimiento de que se salvó de que Herodes lo asesinara al poco de nacer porque su padre, el carpintero José, no avisó a los demás padres del peligro que corrían sus hijos menores de tres años y sólo salvó a su propio hijo. Y encontramos una difícil relación con su madre María y, como el río Guadiana, aparece y desaparece su relación con sus ocho hermanos (desde Tiago hasta Lisia). La historia de Jesús es la de un adolescente que escapa de casa, la de un joven de 18 años que pierde la virginidad con una prostituta, María Magdalena, que acaba siendo su mujer, y la de un hombre que se sacrifica contra los designios de Dios para intentar evitar el sufrimiento en el mundo.

Más allá del impresionante estilo literario de El Evangelio según Jesucristo, la potencia narrativa de la novela está en el contenido: ¿es Dios bueno es malo? ¿es el Diablo un ser diabólico o realmente no quiere que haya mal en el mundo? ¿El bien y el mal no existen de verdad el uno sin el otro? ¿Dios moriría sin el Diablo, se necesitan mutuamente? ¿Por qué esconde Dios sus intenciones y utiliza a los hombres para conseguir sus intereses, sacrificando así a sus criaturas? ¿Es más malvado Dios que el propio Diablo? Al hombre, leemos en este libro, no le hace falta nadie más para devorarse a sí mismo. Y la visión de Dios y el Diablo como uno mismo recuerda a Bola de Dragón, al cara a cara entre Dios y Piccolo.

La lectura de este libro de José Saramago deja maravillado al lector que no tenga la mente cerrada por las creencias religiosas y no vea al escritor portugués como un enemigo de la fe cristiana. Pero es cierto que El Evangelio según Jesucristo sí mete el dedo en la llaga de forma mucho más directa que otra obra de arte, en este caso cinematográfica, como es la película La vida de Brian de los Monty Phyton. La novela de Saramago, compleja de leer por el tipo de narración y tipos de puntuación del se ha hablado antes, es soberbia, y sí redefine la historia de Cristo, que en la película de los Python es tangencial y no se puede definir como herética.

Lo que sí hace la película citada es una crítica a la Religión como tal, así como a las figuras de los Mesías y al proselitismo de sus seguidores. En la obra de Saramago, la crítica y la denuncia a Dios, desde la visión de su propio hijo, es mucho más directa. Porque la figura de Dios se ve, en sus diversas formas, como la de un ser a quien no le importan las vidas de sus criaturas. Ni tan siquiera demasiado la de Cristo, a quien le dirige palabras en momentos muy divertidos como ‘Qué pesado eres’ o parecidas a que se dé prisa porque no tiene toda la Eternidad para estar hablando. El humor de Saramago, muy fino, nada soez (tampoco es soez la relación sexual entre Jesús y María Magdalena), es muy punzante y va directo al corazón de la doctrina católica y hacia la figura de ese Dios que no parece muy atento a las injusticias, el dolor y las muertes los inocentes a lo largo de toda la Historia de la Humanidad.

Por lo tanto, El Evangelio según Jesucristo está entre las novelas que sí o sí, hay que leer. Hace reír tanto como sufrir, porque es una novela en la que desde la injusta muerte de José y las reflexiones éticas y morales que tuvo salvar a su propio hijo y si tiene o no responsabilidad en las muertes de los otros niños, hasta la hermosa historia de amor de Jesús y María Magdalena. La versión más mundana y real de Jesús, un hombre lleno de dudas, que no acierta en todos sus actos, que hace a veces el mal cuando quiere hacer el bien, está en este libro. Una brillante novela de principio a fin o, tal vez, el único evangelio que narra la vida de Jesús de la manera más real posible.

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