Reseña de la novela 'Mi querido asesino en serie', de Alicia Giménez Bartlett

Reseña de ‘Mi querido asesino en serie’, de Alicia Giménez Bartlett

Una mañana, la inspectora Petra Delicado se despierta y no le gusta el aspecto de su cuerpo al mirarse en el espejo. Así que decide pasar una mañana de sesión completa de belleza. Pero pronto el día se verá truncado por la aparición del cadáver de una mujer asesinada en Barcelona. La primera de varias de lo que parece ser la obra de un asesino.

Mi querido asesino en serie‘ (Destino, 2017), de Alicia Giménez Bartlett, narra cómo la inspectora tendrá que investigar este caso junto al subinspector Fermín Garzón y el inspector de los Mossos d’Esquadra Roberto Fraile. Dando pie así a que el lector no solo comprenda las enormes diferencias de método entre la pareja de la Policía Nacional y el mosso; sino también a algunas rivalidades por pertenecer a ambos cuerpos policiales. Máxime cuando a igualdad de rango con Petra Delicado pero con menos años, será Fraile quien asuma el liderazgo.

Esta novela policial nos muestra, como nos tienen acostumbrados muchos escritores de este tipo de narrativa, ver paso a paso una investigación policial. Con todos los problemas de no contar con pruebas que permitan resolver el caso con facilidad. Al contrario, Delicado, Fraile y Garzón darán palos de ciego durante gran parte de la novela, sin saber quién va asesinando poco a poco a varias mujeres, todas ellas, como se verá, con algo en común.

Todas ellas solitarias, con pocas o ninguna amiga. Y si tienen algo parecido a eso, parcas en palabras para contarles mucho sobre sus vidas privadas. Aunque todos sus cadáveres vayan acompañados de una nota de amor despechado y vengativo. Alguien las está matando por despecho, por una relación amoroso que no puede durar más tiempo. Petra Delicado, Roberto Fraile y Fermín Garzón deberán averiguarlo, pasando noches sin dormir si es necesario en la comisaría.

La ciudad de Barcelona que se nos presenta en ‘Mi querido asesino en serie‘ es una gran ciudad llena de personas solitarias, como si nadie conociera a nadie. En ese sentido, un acierto por parte de Giménez Bartlett, ya que cuanto más grandes sean las ciudades, más solitarios somos, a menos personas conocemos y más secretos podemos esconder. Por eso, el trasfondo de la novela, no tiene motivo de crítica negativa. ¿Cómo acabar con la soledad?

¿A dónde acudir para conocer a alguien con gustos afines y posibilidades de entablar una relación amorosa si no somos capaces de hacerlo por nosotros mismos, saliendo a la calle, a bares, a reuniones de gente soltera? Igual que es difícil saber qué motivos pueden llevar a una persona a matar a una o varias personas, también es difícil saber qué se esconde dentro de nosotros. Más allá del argumento, de la resolución del caso y del descubrimiento de quién asesina a estas mujeres, creo que lo mejor de la novela no es la trama policial, sino la reflexión de cómo muchas personas no son capaces de asumir la soledad.

La narración permite la lectura fácil de la novela, que va mostrando poco a poco a personajes de toda índole. Incluidos unos policías que no dudan en saltarse los procedimientos legales cuando sea necesario para conseguir detener al asesino. Esto motiva, por parte de sus superiores, como el comisario Coronas, respuestas que parecen clichés de película americana del tipo «Usted no puede hacer esto, no puede ir por ahí pegando tiros, pero qué demonios, es mi mejor hombre. Tómese un descanso».

Mi querido asesino en serie‘ peca quizás de un humor y de algunos diálogos en ocasiones demasiado infantiles para unos agentes de policía que investigan una serie de asesinatos. Esto no quiere decir que la frivolidad no exista en los cuerpos policiales. Como se comenta en la novela, estar tan cerca de cadáveres y asesinos obliga a recubrirse de una segunda piel que te proteja.

El humor negro existe, momentos de risas tontas seguro que también. Aun así, en ciertos momentos, es difícil pensar si la linea que separa la frivolidad y el humor entre adultos de lo infantil se cruza demasiado hacia lo segundo, perdiendo empaque. Tal vez haya un exceso de este tipo de humor en esta obra, que le puede hacer perder seriedad a una novela policial o negra que no tenga en el absurdo y la parodia, como las de Eduardo Mendoza, su razón de ser.

Por eso, la novela pierde para mí valor en este sentido, restando los puntos que suma con una trama policial bien trazada de principio a fin, pese a que el final no convence demasiado. Aun así, reconozco que no he leído toda la serie de novelas de la inspectora Petra Delicado, por lo que no tengo la visión completa de cómo han evolucionado los personajes de la inspectora y el subinspector, siendo el inspector de los Mossos nuevo. Quizás leída así, separada del contexto de las todas las anteriores, no se llega a comprender del todo la existencia de comentarios y diálogos tirando a pueriles (como no comprender por qué Fraile trabaja tantas horas extra para resolver el caso) demasiado teatrales e histriónicos en ocasiones.

En cualquier caso, ‘Mi querido asesino en serie‘ merece la pena ser leída, como las de cualquier escritor galardonado con el Premio Nadal y el Premio Planeta. Ambos reconocimientos los ha obtenido Alicia Giménez Bartlett.

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