reseña de la novela Papel y tinta, de María Reig

Reseña de la novela ‘Papel y tinta’, de María Reig

Elisa Montero es una niña pequeña que es apartada de la casa de su padre y hermanos en Fuente de Cantos (Badajoz, Extremadura), y trasladada al palacio de su tía y madrina, Manuel Montero. Así, llega a Madrid, a un hogar en el que se le impondrán muchas normas y donde conocerá, de forma furtiva, a un niño, Pedro Liébana, al que esconden herido. Es Madrid, año 1908, y el comienzo de una vida para saltarse las normas.

Papel y tinta (Suma de Letras, 2019) es la primera novela de María Reig, periodista barcelonesa nacida en 1992. Con esta historia nos cuenta a los lectores la vida de sueños, corsés sociales, normas que se rompen, desengaños y sufrimiento de Elisa Montero. Una mujer periodista (lo recalco porque en aquella época no era habitual) que firmaba sus artículos en el periódico El Demócrata de Madrid como Pedro Liébana, en una época en la que las periodistas eran una rara avis en España.

La novela tiene varias capas que se superponen, como en toda novela histórica que se precie. Por un lado, la vida de la protagonista y cómo con el paso de los años va conociendo a un grupo de mujeres jóvenes que le abrirán los ojos a nuevas posibilidades. Gracias a sus amistades de la Residencia de Señoritas verá que no todo es obediencia a los hombres y a su madrina, que en países como Estados Unidos las mujeres pueden conducir y votar.

En España, sin embargo, los atrasos son siempre patentes y aún se vive en estas primeras décadas del siglo XX la opresión de los matrimonios concertados. Esto lo sufrirá Elisa, que, hablando de la otra capa de Papel y tinta, estará en primera línea de las noticias en Madrid gracias a sus ganas por entrar en un mundo dominado por hombres. Así que se disfrazará de hombre para firmar artículos y cubrir noticias bajo la identidad de Pedro Liébana, en homenaje al niño herido que conoció a comienzos de la novela.

Es una etapa complicada en la historia de España, con el desastre de Annual en la Guerra de Marruecos (de lo que trata una novela reseñada en esta web, Voces de silencio) y la dictadura de Primo de Rivera bajo el reinado de Alfonso XIII. Además de otros acontecimientos históricos, como la Gran Guerra y el crack de 1929. De forma más o menos directa, aquí se le puede poner alguna pega a la novela Papel y tinta, Elisa Montero está cerca de estos episodios históricos como Pedro Liébana. En compañía de sus compañeros periodistas de El Demócrata de Madrid. Sobre todo formando pareja periodística con el corresponsal de Le Figaro Oliver Pascal.

La novela Papel y tinta, de María Reig, es muy buena en lo referente a cómo se trata la personalidad de Irene Montero, atrapada primero por la rigidez de su madrina, alejada de su familia y, después, atrapada en el matrimonio con Francisco de las Heras, dueño del Banco de Crédito Rosales. La documentación histórica es muy perfeccionista, así como las descripciones de todos los lugares madrileños, algunos ya desaparecidos. Este es un punto muy a favor de la narración, aunque en mi opinión la novela carece de ritmo al inicio, en el primer tercio o un poco más, siendo más amena en adelante. No lo es mucho más, pero en algo sí se nota.

Los sueños de Elisa Montero son, día a día, ser una periodista reconocida, sin tener que ocultar su identidad en el disfraz de Pedro Liébana con la ayuda de sus amigas Benedetta y Catalina Folch. Es una novela de carácter feminista en ese sentido, de gran valor, mostrando la dura realidad de enfrentarse a un mundo en el que hasta las propias mujeres impiden a otras, en muchas ocasiones, ser libres. Los derechos de las mujeres, menos que los de los hombres, no le son suficientes a la protagonista, que como otras, quiere más.

En ese sentido, no hay un pero a la novela Papel y tinta, que es una novela histórica y novela rosa al mismo tiempo, lo cual, en su segunda vertiente, le hace tener menos interés para mis gustos literarios personales. ¿Por qué? Porque al contrario de lo que sucede en otro tipo de novelas, una de esta carácter hace previsible lo que va a ir sucediendo a lo largo de los capítulos.

La personalidad de los protagonistas está muy trabajada, las luchas constantes entre todos ellos es reseñable y muy bien perfilada por María Rey. Unos se mueven en los bajos fondos o en la pobreza del campo extremeño, otros en las clases medios, en los cafés donde se reúnen literatos y artistas, o en la alta e hipócrita sociedad del Madrid de los años 1910, 1920 y 1930. La evolución y los peligros de la ciudad en estas décadas se palpa en la novela.

Además, está muy lograda la vida en una redacción de un periódico y las peleas y rencillas entre periodistas por obtener las mejores noticias frente a la censura de los diferentes gobiernos y dictadura de Primo de Rivera. Como las relaciones entre la elite de más poder, como los inicios de futuras personalidades de gran importancia en la historia de España, como Victoria Kent, Luis Buñuel o Federico García Lorca, mencionados como simples estudiantes aún en Papel y tinta.

A este respecto, está muy bien la evolución de la relación de Olivier Pascal y el falso Pedro Liébana. Son dos firmas colaboradoras de un periódico que lucha por sobrevivir con don Ernesto, su director, procurando innovar para conseguirlo. Y es que la innovación y el progreso chocan de forma constante con lo clásico, lo moderado, lo inmovible. Tanto en lo personal como en lo laboral, desde lo concreto de las vidas cotidianas hasta lo general de la vida de un país, un gobierno y un Estado.

Esa contraposición, esa lucha con elementos contrarios en política, derechos y el amor se mantiene en toda la novela Papel y tinta de manera muy lograda. Las pulsiones y las pasiones son muy difíciles de controlar, igual que evitar que las mentiras salgan a la luz y hagan daño a quienes las dicen y a quienes las sufren. Esta novela está basada en unos hombres y unas mujeres que mienten, ocultan, evitan en muchas ocasiones enfrentarse a la verdad. Todas esas mentiras, al final, tienen más poder que la verdad contada en los papeles de los periódicos.

Y después de nombrar lo positivo de la novela, que es prácticamente todo, sí es cierto que se pueden mencionar, para acabar, un par de puntos más débiles. El primero, el ritmo de la narración, que de tan detallada que es, ralentiza la lectura. En segundo lugar, hay momentos en los que se van a narrar acontecimientos, pero estos se cortan antes de que sucedan. Y, en tercer término, hay alguna trama que se podría haber extendido más para resolver algunos enigmas que quedan sin resolver. Consecuencia, quizás, de dar más páginas a disquisiciones, reflexiones o momentos que podría haber pasado por alto, en lugar de a más acciones.

Sin embargo, pese a los puntos débiles, la novela es buena. Papel y tinta de María Reig es un muy buen comienzo para su carrera literaria. Que en agosto del 2020 ha proseguido con la publicación de su segunda novela, Una promesa de juventud, también editada por Suma de Letras.

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