Reseña de la novela Eva (Serie Falcó) de Arturo Pérez-Reverte

Reseña de la novela ‘Eva’ (Serie Falcó 2), de Arturo Pérez-Reverte

Primeros meses del año 1937. El espía Lorenzo Falcó, que trabaja a las órdenes del Almirante en el Servicio Nacional de Información y Operaciones (SNIO), huye de noche por las calles de Lisboa (Portugal) perseguido por dos hombres. A uno consigue matarlo. El otro huye. Y el contacto que le ha dado una hoja con una serie de horarios de barcos e itinerarios también acaba muerto. Todo esto, sin embargo, no evita que llegue a la cita con Brita Moura, una famosa actriz portuguesa.

Eva‘ (Alfaguara, 2017) es la segunda novela de la serie Falcó del exreportero de guerra y académico de la RAE Arturo Pérez-Reverte y Lorenzo Falcó continúa a las órdenes del franquismo por un buen sueldo, de la misma forma que en esta obra se continuará de forma muy latente con la historia de la primera novela de la serie, ‘Falcó‘ (Alfaguara, 2017).

Y al igual que comentó quien escribe estas líneas en la reseña de la novela ‘Falcó, en esta segunda parte se reitera que se trata de una novela de espías y contraespías durante la Guerra Civil Española, un aspecto en el que el lector no debe buscar muchas novedades en este género literario. Sí encontrará, por el contrario, una trama completamente bien trazada, de principio a fin. Un lenguaje, una narrativa y un estilo perfectos.

Mezcla de primera y tercera personas narrativas, en ‘Eva‘ el espía Lorenzo Falcó, una vez a salvo de su aventura lisboeta, recibirá un encargo importante que le llevará a Tánger: mediar en el conflicto entre dos barcos, uno republicano, el Mount Castle, en el que el Gobierno de la República intenta llevar unas 30 toneladas de lingotes de oro a la Unión Soviética, y el destructor nacional Martín Álvarez.

Con esta trama como argumento principal, Arturo Pérez-Reverte demuestra tener de nuevo un dominio absoluto de la novela histórica, cosa que ya demostró en libros anteriores como ‘Falcó‘ o ‘Un día de cólera‘. Con ‘Eva‘, una vez más, el estilo narrativo del autor es perfecto, guste más o guste menos, por ejemplo, que a las mujeres se las llame «hembras». Lo que no quiere decir que la psicología de las mujeres de esta novela inferior al macho, al hombre.

Todo lo contrario, porque más allá de los escarceos sexuales de Lorenzo Falcó y de sus peligrosas aventuras con mujeres de condes (y con mujeres de la limpieza de hoteles y con quien se tercie), en esta novela en gran medida hay mujeres mucho más fuertes que los hombres. Incluso mucho más fuertes que Lorenzo Falcó. Una de ellas es Eva Neretva, alias Eva Rengel, una agente soviética a la que ya conocemos de la novela ‘Falcó‘.

Eva Neretva es el contrapunto de Lorenzo Falcó, capaz de matar tanto o más como él, con más sangre fría si es precioso. Una mujer, para quien escribe esta reseña, mucho más fuerte, mucho más dura, mucho más valiente que Falcó. Una mujer que está «en paz» con Falcó, porque la frase «Estamos en paz» es un viaje de ida y vuelta entre las dos primeras novelas de esta serie (que proseguirá con ‘Sabojate‘). Falcó se acordará una y otra vez de cuando le salvó la vida a Eva y se despidió de ella en Portugal dejándola muy malherida.

Portugal, país vecino de España como Marruecos, donde transcurre la mayor parte de esta novela. Con varios puntos importantes, como el puerto donde están amarrados los dos barcos en discordia. Esta es una historia no solo sobre el famoso Oro de Moscú (el Oro de la República, que se intentó trasladar, en toneladas, desde el Banco de España a Moscú), sino sobre hasta qué punto es posible luchar más por una causa ajena que por la propia.

¿Morir por el comunismo y por la Unión Soviética? ¿Morir por el bando nacional? ¿Sobrevivir sean cuales sean las órdenes comunistas? ¿Hacer lo propio si eres un espía franquista, pero que se ama más a sí mismo y si hay otro cliente dispuesto a pagar más por tus servicios, donde dije digo, digo Diego? Esa es una de las preguntas más trascendentales que se tendrá que hacer el lector cuando termine de leer la novela, se las hagan o no sus protagonistas.

Porque en el mundo del espionaje y la guerra de ‘Eva‘, el mercenario es el protagonista principal y no hay muchos espías fieles a sus dueños. De hecho, Lorenzo Falcó es un hombre de 37 años que ya trabajó previamente para el Gobierno de la República (y como contrabandista) y ahora no. Es un perfil más capitalista y que busca la supervivencia en mayor medida que la psicología de Eva Neretva, como verá el lector de ‘Eva‘.

Porque sus mentalidades son muy opuestas y si la relación que mantuvieron estos dos personajes en la primera parte de serie Falcó fue turbulenta, en Tánger la violencia y una especie extraña de amor-odio aumentarán. Y es que cuando suenan los disparos y comienza un alud, los resultados son imprevisibles pero hay muy pocas posibilidades de que el alud no se haga cada vez más y más grande.

Eva‘, como ya se ha dicho, es una novela con una trama de diez, sea más o menos emocionante su narrativa. Y es que, en algunos momentos, el tono de la narración sí parece demasiado épico, planteando que Lorenzo Falcó es una especie de héroe capaz de sobrevivir a cualquier circunstancia, cuando, si el lector aprecia las palabras del Almirante, no es más que un peón (el Almirante es un alfil) y los primeros que caen en una partida de ajedrez, traicionados por fichas con mejores movimientos o por gafes del oficio, son los peones.

En esta novela, Arturo Pérez-Reverte vuelve a mostrar las enormes diferencias entre el día y la noche en una guerra y en el espionaje, las traiciones y las lealtades (¿hay alguien más leal a Falcó que su amigo el pistolero Paquito Araña?), la lucha con honor de los capitanes de los barcos o el deshonor de los asesinos a sueldo, el sexo peligroso y la peor cara de un país que se mató a sí mismo durante varios años y en el que hubo de todo, más malo que bueno, en ambos bandos, el del puño cerrado o el del brazo en alto.

Eva‘, en definitiva, es una novela que cumple bien los cánones de las novelas de espías. Es una buena novela. No la novela perfecta ni tan trascendental como para que no leerla sea un delito. No es magistral, pese a estar tremendamente bien documentada. Pero hay que leerla.

Y en la que, en opinión de quien escribe estas líneas, el aura de galán de Hollywood y de heroicidad que rodea al tipo duro de Lorenzo Falcó (es imposible no pensar en la película Casablanca al leer esta novela) le viene un poco grande al personaje.

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