Reseña de la novela 'La penitencia del alfil', de Rafa Melero

Reseña de la novela ‘La penitencia del alfil’, de Rafa Melero

Año 1993. Es una noche de fiesta porque se despide a una compañera del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) en Madrid, el inspector jefe Alejandro Arralongo debe ir al Parque del Retiro. Allí se encuentra el atroz descubrimiento de dos cadáveres, el de un hombre y una mujer, colocados uno al lado del otro en posición de estar metidos en un ataúd. A él le han cortado las orejas, que encuentran pegadas en la espalda de una tercera víctima, desangrada, pero que consigue sobrevivir.

‘La penitencia del alfil’ (Editorial Al Revés, 2015) es la segunda novela de la saga creada por Rafa Melero Rojo y prosigue las investigaciones policiales de Xavi Masip, sargento de los Mossos d’Esquadra, la policía judicial de la Generalitat de Catalunya, que está en excedencia voluntaria después de resolver el caso del fénix.

Unos seis meses después, un policía retirado de unos sesenta años le visita en su casa para contarle una historia que se remonta a 20 años atrás: la de un asesino que mata cada diez años y que volverá a hacerlo, una vez más. La primera fue en Madrid. La segunda, en Barcelona. La tercera, ahora, también será en la ciudad condal o eso es de lo que está seguro Alejandro Arralongo.

De esta forma, Rafa Melero Rojo vuelve a crear una trama policial genial en una novela negra en la que se repite el trabajo diario arduo de un policía para dar caza a un asesino, a un psicópata que cada diez años mata a dos personas y deja viva a una tercera que no recuerda nada, que no aporta ninguna prueba a los policías, para desesperación del exinspector Arralongo.

En esta novela, los dos policías, que ya no trabajan en sus respectivos cuerpos policiales y que no tienen mucha buena relación entre ellos debido a la relación en sí entre el CNP y los Mossos d’Esquadra, deciden unirse ante la inminente aparición de nuevos secuestrados y, seguramente, dos nuevos asesinatos y un único superviviente que no recordará nada, si se cumple el mismo patrón que en los casos del año 1993 y 2003. El asesino fue apodado por Alejandro Arralongo como ‘el asesino de las frases’ porque dejaba unas frases como una especie de pistas.

De hecho, una nueva persona ha sido secuestrada en los últimos días en la ciudad condal: se trata del abogado Estéfano Morales, lo que da pie a que los dos policías, con la ayuda de algunos allegados y amigos dentro del CNP y de los Mossos d’Esquadra, pero al mismo tiempo vigilados por quienes creen que el exinspector Arralongo no está en sus cabales persiguiendo a un supuesto asesino en serie que solo mata cada diez años, sepan que trabajan contra reloj. En pocos días habrá dos nuevos secuestrados y si no consiguen evitarlo, dos muertos y un único superviviente.

En esta lucha contra el tiempo y contra el diablo, porque la figura demoníaca se vuelve a repetir como en ‘La ira del fénix’ (Playa de Ákaba, 2014) personificada en un psicópata, contarán con la ayuda inesperada de Anna Ferrer, una joven veinteañera, estudiante de Periodismo y previamente ya licenciada en Psicología.

La narración es muy ágil y fácil de leer, engancha y el lector no deja de centrarse en esta brillante historia en la que las redes de la ficción se entretejen con maestría, formando con una maraña de personajes una historia de mucha calidad literaria. Al igual que en ‘La ira del fénix’, Rafa Melero Rojo nos muestra hasta qué punto el sargento Masip, en excedencia policial, es capaz de involucrarse en un caso. Esta vez, en uno que ni siquiera es suyo, que ni siquiera ha empezado él y que, en principio, no es de su incumbencia. Pero llevado por una recomendación de un policía amigo común de Arralongo y él, el sargento Masip se meterá de lleno en esta investigación mitad policial, mitad extrapolicial.

Porque si en una novela policial o negra lo suyo es que haya un policía que trate de detener a un alter ego que incluso puede llegar a jugar con él, como el fénix lo hacía con el sargento Masip en ‘La ira del fénix’, en ‘La penitencia del alfil’ tenemos este mismo componente demoníaco en un criminal psicópata a quien le gusta jugar con policía, juzgando su valía policial en la medida en que sea capaz de seguir las pistas que le va dejando. Pero, además, ahora el sargento Mssip tiene en Alejandro Arralongo a su propio alter ego policial.

Masip, con su ‘instinto X’ que le hace ver pistas y resoluciones de casos donde los demás no ven nada más que una fotografía de una escena de un crimen, es tan empecinado en resolver los casos como el exinspector Alejandro Arralongo, formando los dos una dupla policial formidable. Sus métodos pueden ser distintos, Arralongo más castizo y de la vieja escuela, Masip más moderno y con nuevos métodos (además de mosso, ha estudiado criminalística), pero los dos a fin de cuentas se complementan a la perfección.

Más si cabe cuando los dos se toman su trabajo como algo personal, con las ventajas e inconveniente que tiene esto: el caso de este asesino que deja pasar diez años justos, ni un día más ni un día menos, para matar, es personal para el exinspector Alejandro Arralongo.

Sin embargo, aunque cuenten con la inestimable ayuda de la joven Anna Ferrer, a la que Masip cogerá cariño (y ella se lo cogerá a él) pero en la que el exinspector del CNP no confiará tanto, la perfección de esta pareja puede no ser suficiente para atrapar a un psicópata que no deja pistas en la escena del crimen, que parece repetir un mismo patrón en sus crímenes, aunque con algunas variaciones, que les va dejando pistas creyéndose un ser superior a las fuerzas del orden.

‘La penitencia del alfil’ vuelve de nuevo a ser una muestra de cómo Rafa Melero Rojo conoce a la perfección no solo cómo es el trabajo policial de los Mossos d’Esquadra y de cómo puede llegar a funcionar la mente de un perturbado, de un asesino, de un psicópata. Sino cómo construir una trama novelesca formidable que atrapa desde el primero momento. Porque al igual que ‘La ira del fénix’, esta segunda parte de la saga es muy visual, es muy ágil, es fácilmente imaginable llevarla al cine porque las imágenes se forman con mucho poder en la mente del lector.

Un lector que querrá llegar hasta el final de la novela para saber cuál es la resolución a este caso extraño, en el que la maldad del ser humano aparece de nuevo en un esplendor seguramente superado por la realidad. Una novela en la que además de la lucha contra el diablo o el demonio, el lector encontrará paralelismos con ‘La ira del fénix’.

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