El joven Udo Berger llega al hotel Del Mar en la Costa Brava para veranear a solas, por primera vez, con su novia Ingeborg. Hace una década que Udo no va a este lugar, en el que veraneaba cada año con sus padres y su hermano. Al regresar, vuelve a ver a Frau Else, la dueña del hotel y se encontrará con nuevas personas que le desconcertarán. En el hotel, quiere sobre todo practicar con su wargame El Tercer Reich, del que es campeón de Alemania. Pero sus planes se verán torcidos pronto al conocer a Charly y Hanna, una pareja de alemanes que también veranean allí, aunque alojados en otro hotel, además de a personas como el Lobo, el Cordero y el Quemado.
El Tercer Reich (Anagrama, 2010) es una novela de Roberto Bolaño, escritor y poeta chileno fallecido en el año 2003, que fue publicada por primera vez en 1989. En este relato en el que se mezclan elementos paranormales con el costumbrismo, Udo Berger verá trastocados todos sus planes iniciales: quiere escribir una nueva estrategia de este juego de guerra basado en la II Guerra Mundial que llevará a nuevos horizontes al resto de jugadores. Eso es lo que le promete a su amigo Conrad, que está en Stuttgart, ciudad de la que procede la pareja. Pero con el paso de los días, desde el 20 de agosto (cuando llegan al hotel), nada saldrá como había previsto.
Bolaño introduce al lector, de manera mayoritaria, en el opresivo ambiente del hotel Del Mar, aunque también hará un recorrido por la playa, el Paseo Marítimo del pueblo y otros alternativos. Pero la acción se concentra en este hotel, del que Udo apenas quiere saber. Es un joven más bien antisocial, muy centrado en su juego de guerra, al que pronto jugará con el Quemado. Este hombre, de procedencia incierta, tiene gran parte del rostro y cuerpo quemados y provoca rechazo, asco y miedo por ello. En el pueblo también le conocen como el Musculitos por su complexión muscular. Será, junto con el Lobo y el Cordero, uno de los personajes locales de la novela.
El resto de lo más importantes en la novela El Tercer Reich son compatriotas de Udo e Ingeborg, una pareja que poco a poco se irá alejando, no solo en la vida real, también en los sueños y pesadillas de Udo. Frau Else, por la que Udo se siente atraído, es alemana, como Charly y Hanna. Estos dos jóvenes tienen lo que hoy llamaríamos una relación tóxica: Charly es autodestructivo, alcohólico y tiene brotes de violencia, mientras que Hanna es incapaz de alejarse del todo de él pese a sus comportamientos. Estos se verán agravados con las salidas nocturas a discotecas con el Lobo y el Cordero. Por eso, arrastrado porque Ingeborg y Hanna comienzan a ser amigas, Udo pasará demasiado tiempo fuera del hotel, alejándose de sus compromisos de escribir textos para revistas especializadas e ir incluso a torneos internacionales.
Roberto Bolaño, autor de otras novelas como 2666 y Los detectives salvajes, despliega en esta novela una calidad extraordinaria como novelista. El ambiente (la España y la Cataluña de finales de la década de 1980, de manera poco concreta salvo por un partido de fútbol España – Alemania Federal que la puede situar en 1986 ó 1988) es opresivo, más aún cuando Udo se va sintiendo cada vez más aturdido, enfermo y paranoico. Su relación con Ingeborg sufre muchos altibajos, como con Frau Else, a la que recuerda bella cuando él era adolescente y cuya belleza ha aumentado con el paso del tiempo. El marido de ella y copropietario del hotel está enfermo, casi nunca sale, pero será un elemento pertubador para Udo Berger: sobre todo cuando este piense que el marido enseña a jugar a El Tercer Reich al Quemado, un contrincante interesante y que poco a poco aprende rápido a jugar.
El Quemado es un hombre extraño, incluso peligroso, y Frau Else le avisará a Udo, pero este seguirá jugando cada noche con el extraño dueño de los patines acuáticos que alquila a los turistas en la playa, donde duerme todas las noches. Lo harán cuando Charly desaparezca en extrañas circunstancias un día que coge su tabla de windsurf y no regresa: en ese momento, Hanna llegará al final de su límite de paciencia, de miedo y de angustia. Ese es un ejercicio literario sobresaliente por parte de Bolaño: la construcción de los perfiles psicológicos de los personajes, todos ellos en realidad solitarios, todos ellos hasta cierto punto «odiables» con contadas excepciones.
Y una atmósfera extraña que envuelve la novela y la lectura. No llega a ser un thriller psicológoco ni se cometen crímenes de manera directa, pero el ambiente es perturbador en muchos sentidos. El hotel se llena en verano de turistas extranjeros, como le pasa a todo el pueblo (y al hotel Costa Brava, donde se alojan Charly y Hanna). Al llegar comienzos de septiembre, se vacía de turistas y vuelve la vida normal y aburrida de la localidad. Cada uno vuelve a buscar trabajo para ganarse la vida, incluido el Quemado, que recuerda en cierta manera el personaje de Bachi de la película Primos, encarnado por Antonio de la Torre. Si la novela provoca los recuerdos de la violencia, el odio y la infamia de la II Guerra Mundial (¿será Udo Berger un nazi?), la repulsión por el aspecto físico de este hombre también nos hace ver lo peor de nosotros mismos.
El Tercer Reich de Roberto Bolaño es una gran novela, no tan buena como Los detectives salvajes, pero toca muchas teclas de un piano que suena a la perfección. Las costumbres locales como la celebración de La Diada el 11 de septiembre se mezclan con el carácter cuadriculado de Udo Berger, que se va desfigurando con el paso de los capítulos. Cada vez se encierra más en sí mismo, se convierte en un hombre enfermo, muy blanco de no tomar el sol, paranoico, con miedo y a la vez atracción intelectual por el Quemado. Por el Lobo y el Cordero no siente esa atracción a nivel mental, son dos pobres diablos a los que ve con más recelo que otra cosa. Máxime cuando por su cabeza sobrevuela la extraña sensación o sospecha de que saben algo acerca de una violación.
Las violaciones y las relaciones violentas están al acecho en la novela, de manera más o menos directa. Es un relato crudo, no hay apenas momentos más o menos ligeros, ni qué decir de cómicos. Udo Berger va teniendo sueños y pesadillas que parecen premonitorios y que se mezclan con la realidad, borrando las líneas divisorios entre sueño y realidad (los que tiene protagonizados por el detective Florian Linden, sacado de una novela que está leyendo Ingeborg). Siente que Ingeborg se va alejando de él, son novios desde hace poco tiempo y ella, igual que él, tiene que regresar a comienzos de septiembre a Stuttgart para seguir trabajando en la misma empresa.
Pero la desaparición de Charly les envuelve en una bruma, en disputas que pueden parecer absurdas, ¿pero qué pelea, qué guerra tiene sentido? Da igual que en el mundo de los juegos de guerra el objetivo sea aprender de los errores de la Historia para que el final de la guerra sea diferente: es un sinsentido la autodestrucción de hombres y mujeres, niños y ancianos. Udo Berger es un joven que sabe más de Historia y tácticas militares, más de wargarmes como El Tercer Reich, que de sentimientos: es, casi se podría llamar así, una analfabeto emocional. No se puede decir que sea autista, pero vive encerrado en sí mismo y en estos juegos, con relaciones poco sanas con Ingeborg y con Frau Else, a la que quiere seducir y ella se deja en parte, con su marido muy enfermo.
Una espiral de sinsentidos, algunos absurdos y casi paranormales, son los que vivirá el joven Udo Berger en esta novela El Tercer Reich de Roberto Bolaño, ambientada sobre todo en un hotel, como la novela Baila, Baila, Baila de Haruki Murakami. Con sentimientos que suben y bajan en una montaña rusa, con locuras, con exceso de alcohol por parte de Charly, con amenazas reales o inventadas por un cerebro y una mente tan perturbadas como el cuerpo de Udo. Una novela, en definitiva, muy buena, con muchas capas que analizar, una narrativa exquisita y de gran calidad.
